jueves, 18 de junio de 2009

LAS SOPAS

¿Con el frío engordamos más? . Subtítulos . Al calor de lo light La maravilla de las sopas Ingredientes necesarios Lo que no debe faltar en sus comidas Una buena dieta Qué alimentos reemplazar para no engordar Sí, es cierto, en otoño e invierno se tiende a engordar más. Cuando el traje de baño se guarda en el placard y la ropa gruesa comienza a gobernar, tambien merma la obsesión por la balanza. Si a eso se le suma que con el frío los platos calientes resultan imprescindibles y que muchos de ellos son ricos en calorías, al laberinto se le desdibuja cada vez más la salida. Por eso, los especialistas recomiendan cómo mantenerse en forma aún en esta época del año. Al calor de lo light Los nutricionistas coinciden: durante el invierno, aseguran, la gente tiende a consumir más calorías. "Con el frío las ensaladas no resultan nada tentadoras y se necesitan alimentos calientes, que suelen engordar más. La clave para no aumentar de peso en invierno está en tomar algunos recaudos a la hora de elaborar la comida y en controlar las porciones", asesora la nutricionista Andrea Cohen. El primer truco invernal para no excederse en las porciones (pero tampoco quedarse con hambre) es acudir a las sopas como entrada. "Es un plato típico de estación. Hay que decirle adiós a todas las que tienen cremas en su composición. Y optar por las de vegetales. Las caseras son las que menos engordan y se pueden hacer con todo tipo de verduras (calabazas, coliflor, cebollas, zanahorias, puerro, choclo). Para realzar el sabor también se les puede agregar caldos light. No conviene usar cubitos, ya que estos aportan sodio y tienen más grasa", dice la nutricionista Belén Alonso. Otra opción válida —y que también sirve como snacks para llevar a la oficina— son las sopas instantáneas light. El plato principal es un tema aparte. ¿Cómo comer pastas sin sentir culpa? "Tomando ciertas precauciones. Por ejemplo, hay que saber que las pastas se pueden consumir las veces que se quiera, pero controlando las porciones. Además hay que evitar las salsas muy pesadas, la crema, y por supuesto también hay que abstenerse de mezclarlas con carne. Sólo está permitido agregarles una cucharada de queso de rallar", confirma la nutricionista. Lo mismo sucede con las carnes magras. Se pueden consumir libremente milanesas al horno, pollo sin piel y pescado, acompañados con puré de calabaza o con grillés de verduras al vapor. Los guisos de lentejas —un plato típico del invierno— también tienen restricciones en lo que hace a su consumo y elaboración. "Se aconseja no comer más de tres veces por semana cualquier plato a base de arroz o lentejas. Los guisos que menos engordan son los que tienen salsas naturales y livianas (hay que despedirse de las salsas que ya vienen elaboradas porque tienen mayor porcentaje de grasa). En su elaboración es conveniente que predominen las verduras y las carnes y agregarle menor cantidad de legumbres", aconseja Cohen. ¿Otros platos light? Las tartas de verduras. "Pueden ser de espinaca, acelga y hasta de puerros. Sólo hay que cuidar que la masa no tenga nada de manteca. Por eso, a veces es preferible realizarlas en el hogar con harina, aceite y agua caliente", dice Alonso. La maravilla de las sopas La sopa es en el invierno lo mismo que las ensaladas para el verano: la posibilidad más sencilla de estar bien alimentado sin engordar. Además de ser la base de la pirámide nutricional, la infinita posibilidad de combinaciones la convierte en un alimento-salud, capaz de prevenir y contribuir a la solución de enfermedades.Ya es común que durante el invierno se pongan de moda las dietas líquidas a base de sopas. Sin embargo, la mayoría de los nutricionistas no aconsejan este plan de alimentación. Según su opinión, la sopa es el mejor primer plato de la dieta invernal, porque aporta riquísimos nutrientes que cubren las necesidades calóricas y proteicas esenciales para enfrentar el frío y brinda sensación de saciedad. Pero de ningún modo, una dieta equilibrada estaría bien cubierta solo a base de sopa.Una buena sopa como la Energética (ver recuadro) es el mejor único plato pero en la cena, jamás para el almuerzo. Y, en verdad, hay sopas que curan. Stephen Rennard, médico y profesor del sector pulmonar del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, realizó una prueba entre pacientes con resfrío y complicaciones pulmonares con una dieta a base de sopa de pollo (ver recuadro). Sin medicación específica, los cuadros de congestión nasal e inflamación descendieron gracias a que el vapor del plato lleva los potentes antiinflamatorios de sus condimentos.

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